Café Lavado
Nuestro café lavado nace de un proceso de beneficio húmedo. Después de una recolección selectiva del grano en su punto justo de maduración, se retira la pulpa y se deja fermentar en agua durante algunas horas — un paso clave que elimina el mucílago de forma limpia. Luego se lava y se seca lentamente al sol, en la finca familiar de Andes, Antioquia, a 1.450 metros de altura. De ahí nace una taza limpia y balanceada, con notas suaves de dulzor caramelizado y chocolate de leche: el perfil que reconocemos como propio del café colombiano. Ideal para disfrutar cada día, sin prisa.